Aprendiendo a comprar una casa

.562_deseoEn lo primero que pensamos cuando decidimos comprar nuestra casa es: algo cómodo, más o menos de buen tamaño, donde quepan los hijos, ya veré cómo, pero lo pagamos, al fin que seguro vamos a ganar más en un tiempo.

Pero la realidad es que la mayoría no sabe comprar y eso, amigos lectores es un problema porque aunque no lo crean, casi nunca sucede que el ingreso aumente en proporción correcta con el tren de gastos, la inflación y menos, mucho menos, cuando llegan los hijos.

Pero la otra mente, la tramposa, aparece por el lado izquierdo y dice, con toda la lógica de que es dueña: ¡Cómo un compacto! ¿Acaso tú eres compacto? Para nada…

Además, en un compacto jamás cabrían sus hijos, porque mira, ambos sabemos que quiere tener hijos en algún momento… sí, tal vez en este momento se “apretará el cinturón” pero qué gran oportunidad, justo ahora que no tiene compromisos; eso es, decídete por la camioneta.

Está creciendo corporativamente, en poco tiempo va a ganar más, además la imagen cuenta, no es lo mismo negociar un sueldo con un compacto que con una camioneta de lujo, con que cara van a ofrecerle un mejor salario…

Mucha gente compraría una camioneta aunque a ojos de cualquier lector eso sea un INMENSO error. Lo mismo, exactamente lo mismo sucede con una propiedad, cuando la gente quiere comprar una casa, departamento, local, terreno u otro inmueble, su lógica camina en son de “es una inversión”, hay que pensar en el futuro.

Permítanme poner un ejemplo de la manera incorrecta de comprar una casa o departamento, tomando otros artículos:

Llega a una concesionaria de autos nuevos. Usted percibes un buen sueldo. No se ha casado aunque tiene prospecto. Entra sintiéndose lo máximo porque siempre comprar un automóvil nos hace sentir de lo mejor. Se encuentra frente a dos modelos distintos de vehículo:

1) Compacto, con el cual pagaría una cuarta parte de su sueldo.

2) Camioneta familiar con espacio para ocho pasajeros.

La mente, la consiencia, aparece sobre el hombro derecho como magnífica asesora y dice: ¡el compacto! Mira, la verdad no necesitas
más.

Y ¡PUM! compra (o mejor dicho, adquiere una deuda) que apenas puede pagar hoy día y que con toda seguridad no va a poder solventar en un futuro mediano, porque la vida cambia constantemente y no siempre son condiciones favorables.

Usted quiere comprar una casa, desde luego es el sueño de muchas personas, pero debe adquirir algo que, pase lo que pase, pueda seguir pagando; mírelo de la siguiente manera, si mejoran sus ingresos siempre podrá adquirir una segunda propiedad y rentar una de las dos.

Si llegan los hijos, puede esperar algunos años en una casa “no tan grande” y si tiene más de uno y son de sexo distinto, aún pequeños, van a estar bien, aunque parte de su infancia compartan la misma habitación.

A continuación una serie cuestionamientos que podran ayudarle a hacer una mejor adquisición:

¿Alguien más va a vivir usted?

¿Son niños o adultos?

¿Cuántas personas habitarán en el lugar que piensa adquirir?

Su ingreso es cuatro veces mayor al pago que debe realizar cada mes por el inmueble (propiedad)

Después de realizar los pagos mensuales por lo menos se queda una parte igual para ser ahorrada.

empleoSi en un año perdiera el empleo, qué tan complicado sería pagar durante los próximos 12 meses la propiedad. Imagina que no encuentra empleo durante ese tiempo.

¿Tiene capacidad de adquirir una propiedad de menor tamaño y precio, de contado?

Adquirir una propiedad lo debe ver como una inversión. Curiosamente una inversión es aquello que genera un mayor capital del que se ha colocado.

Si la cantidad que pagará por un inmueble se convierte, en un plazo mediano (5 años) en una deuda elevada que aún vendiendo dicha propiedad no le permite recuperar al 100% la inversión y una ganancia al menos semejante a la que le daría cualquier banco por guardar el capital, entonces no es una inversión, es pérdida.

No descuide este punto, ya que la idea es que al final pueda comprar la propiedad que ha soñado, y que el sueño no se convierta en una pesadilla por no poder pagarla.

Un gran gurú –Stephen Covey– escribió “tú debe ser capaz de sacrificar lo que desea en este momento por lo que deseas al final”.

Al final, tú deseas una propiedad hermosa, grande y tranquilidad para disfrutar una vida feliz. ¿Qué necesitas sacrificar en este momento?

* El autor es consultor en negocios, mercadotecnia y ventas. rodolfo@ebw.com.mx

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